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El cáncer de Riñón es el sexto tipo de cáncer más común. La mayoría de las veces, tiene buen pronóstico y  usualmente es de crecimiento lento. Ocurre en hombres y mujeres, aunque las personas que fuman tienen más probabilidades de desarrollarlo. En ocasiones el cáncer de riñón puede ser hereditario.

La presentación clínica es variada. Cuando los tumores son pequeños, típicamente no ocasionan ninguna molestia y en ocasiones son descubiertos de manera incidental porque el paciente se realiza un estudio de imagen por cualquier otro motivo. Muchas de las veces, el paciente se da cuenta de que algo malo puede estar presente cuando encuentran sangre en la orina. A esto se le conoce por el término hematuria y puede ser microscópica (solo visible a través de un examen de orina) o macroscópica (cuando la orina se vuelve roja). En otras ocasiones los tumores pueden crecer mucho sin causar sospecha hasta que se presentan por dolor a un lado del abdomen o  en la espalda.

El cáncer de riñón se sospecha siempre que exista una masa sólida en uno de los riñones. Cuando las masas son quísticas (rellenas de líquido) casi siempre son benignas, sin embrago, si estas son sólidas, en un 90 % de las veces representan un tumor maligno (cáncer). Por este motivo es que regularmente se recomienda cirugía para un paciente con una masa sólida en el riñón. En estos casos, no se recomienda realizar una biopsia debido a los riesgos que incluyen sangrado, implantes de tumor en el trayecto de la biopsia y la posibilidad de que la biopsia no demuestre el cáncer aunque este si este presente. De tal manera que en muchos de los casos la cirugía resulta ser tanto diagnóstica (encuentra la enfermedad)  como terapéutica (trata la enfermedad).

Previo a una cirugía de un probable cáncer de riñón es apropiado realizar una valoración completa del estado físico del paciente incluyendo un análisis de la función de sus riñones. Además se recomienda realizar estudios dirigidos a descartar la presencia de tumor en otros órganos del cuerpo. Los estudios de imagen deben de estudiarse completamente por un cirujano especialista con el propósito de establecer la localización del tumor y la extensión de este a los órganos adyacentes. De esta manera poder determinar si el paciente es candidato a una cirugía donde se retire parte del riñón o si es necesario retirar todo el riñón.  De igual manera prever posibles situaciones complicadas como cuando hay extensión del tumor a las venas grandes del cuerpo o a otros órganos adyacentes. La cirugía puede realizarse por medio de una técnica abierta o de una técnica mínimamente invasiva (laparoscopía).

Después de la cirugía oncológica la mayoría de los pacientes tienen una buena recuperación y la función del riñón que se queda es suficiente para poder vivir bien el resto de la vida. En los pacientes en quienes se detecta enfermedad temprana, no requieren recibir quimioterapia o algún otro tratamiento adicional. Para aquellos pacientes en quienes se encuentran siembras a distancia (metástasis) del cáncer, existen opciones de tratamientos para el cáncer bastante efectivos que incluyen medicamentos de blanco molecular o terapias basadas en fortalecer el sistema de defensa de la persona (inmunoterapia).