El cáncer de tiroides es el octavo tipo de cáncer más común aunque es una causa improbable de muerte. En realidad existen cuatro diferentes tipos de cáncer de tiroides llamados papilar, folicular, medular y anaplásico. Los primero dos tipos (papilar y folicular) también se les conocen por el término “cáncer de tiroides bien diferenciado” debido a que bajo el microscopio, las células se parecen mucho al tejido tiroideo normal. El cáncer de tiroides bien diferenciado representa el 95% de los casos de cáncer de tiroides en México, son tumores de un crecimiento lento y su pronóstico es muy bueno. La siguiente discusión de tratamiento va enfocada únicamente al tratamiento del cáncer “bien diferenciado” de la glándula tiroides.

 

El diagnóstico se sospecha en base a los hallazgos del examen físico y del ultrasonido de cuello. En ocasiones es necesario realizar una biopsia de un nódulo tiroideo para definir si hay datos sospechosos de cáncer de tiroides. Como en todos los casos de cáncer, en el inicio es importante establecer en qué etapa clínica se encuentra la enfermedad. Ello se puede definir con estudios sencillos que incluyen una radiografía de tórax y un ultrasonido de cuello. De esta manera  se puede definir si el cáncer esta solo en la glándula tiroides o si hay sospecha de cáncer en los ganglios linfáticos del cuello o si se sospecha de enfermedad en los pulmones. Con frecuencia, una persona entra al quirófano por el hallazgo de un nódulo tiroideo y es mediante el análisis de patología transoperatorio (durante la cirugía) que se establece el diagnóstico.

 

Para poder erradicar definitivamente el cáncer de tiroides se requieren dos tipos de tratamiento 1. Cirugía y 2. Iodo radioactivo. La cirugía es la parte más importante del tratamiento del cáncer de tiroides y tiene como propósito 1. Extraer todo el cáncer presente (en la tiroides y en los ganglios) y 2. Retirar completa la glándula tiroides. Para poder retirar todo el cáncer es importante quitar el tumor además de aquellos ganglios linfáticos que pudieran estar infectados; con frecuencia se retiran los ganglios linfáticos del compartimento central del cuello para tener información y eliminar más tejido tumoral. Los ganglios linfáticos de los compartimentos laterales del cuello se operan cuando hay evidencia de que ellos estén involucrados. De igual manera se busca retirar por completo todo el tejido tiroideo debido a que este es un paso importante para que el tratamiento con iodo radioactivo resulte efectivo y con el propósito de poder vigilar si el cáncer regresa usando un estudio de laboratorio llamado tiroglobulina.

 

Cirugía de cáncer de tiroides

 

La cirugía del cáncer de tiroides usualmente se realiza en un hospital completo y se dura aproximadamente 3 horas. Se utiliza anestesia general y una herida de aproximadamente 4 cm en el cuello. En la cirugía se tiene especial cuidado en evitar lastimar los llamados nervios laríngeos recurrentes y las glándulas paratiroides. Los nervios laríngeos recurrentes van a las cuerdas vocales, de tal manera que si se llegan a lastimar, esto causa una ronquera. Las glándulas paratiroides son cuatro y su función es la de controlar el calcio en el organismo; solo se requiere una para vivir bien aunque usualmente se busca preservar las cuatro. En ocasiones un paciente puede tener niveles de calcio en la sangre bajos después de una cirugía de la tiroides y esto se manifiesta como hormigueo en los dedos de las manos y pies. Después de la cirugía se requiere una hospitalización de 2 día y luego una semana de recuperación en casa. Una semana después de la cirugía, la paciente acude al consultorio del médico y ahí se revisa la herida y el reporte de patología. La mayoría de los pacientes se pueden dar de alta por parte de cirugía en la primera visita postoperatoria.

Después de la cirugía es importante que la paciente obtenga una consulta con un médico endocrinólogo por dos motivos:

  1. Para empezar a tomar pastillas que sustituyan la función de la tiroides.
  2. Para comentar el proceso de iodo radioactivo. Cuando es necesario un tratamiento con iodo radioactivo, este se administra aproximadamente un mes después de la cirugía.

El iodo radioactivo no tiene efectos secundarios y es muy bien tolerado. La mayoría de las paciente solo requiere de una sola dosis.

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