“Esperanza significa poder ver la luz incluso en la mayor oscuridad”

                                                                                                                                              

El cáncer de páncreas es la enfermedad que por más tiempo ha retado a la oncología; aunque recientemente se han desarrollado terapias cada vez más efectivas para combatirlo. El cáncer de páncreas es una enfermedad relativamente común y la cuarta causa más frecuente de muerte por cáncer. Tiene una alta mortalidad porque en la mayoría de las ocasiones el cáncer se presenta en una etapa avanzada y no es posible ofrecer un tratamiento con la intención de curar. Para aquellas personas en las que el cáncer se detecta en una etapa temprana, hay posibilidades de cura que son cada vez mayores. El cáncer de páncreas se presenta frecuentemente en personas mayores de os 60 años, aunque ocasionalmente se puede diagnosticar en personas más jóvenes, especialmente cuando existen antecedentes familiares de cáncer o en personas que fuman.

En muchas ocasiones, el cáncer de páncreas no da síntomas específicos y es difícil sospecharlo incluso para un buen médico. Algunos de los síntomas comunes de cáncer de páncreas incluyen dolor en la boca del estómago, sentirse lleno poco después de empezar a comer, pérdida de peso y dolor en la espalda. En ciertos pacientes, el diagnóstico de cáncer de páncreas se sospecha porque presentan un dato clínico llamado ictericia, que significa que todos los tejidos del organismo se vuelven amarillos. La ictericia la podemos identificar más fácilmente en la parte blanca de los ojos, o podemos detectarla si la orina se vuelve más oscura de lo normal. Cuando una persona presenta ictericia puede ser porque el conducto biliar que pasa a través del páncreas es obstruido por un tumor en la cabeza del páncreas y requiere de una valoración completa y acelerada.

Los estudios diagnósticos que se utilizan para sospechar esta enfermedad incluyen laboratorios, ultrasonido convencional, tomografía axial computarizada (TAC), resonancia magnética y ultrasonido endoscópico. Mediante estos estudios, el médico puede identificar si existe una masa en el páncreas y así sospechar de un probable cáncer. Es importante resaltar que cuando existe un tumor sólido en el páncreas, este va a ser de origen maligno en la gran mayoría de las veces. Por tal motivo, no es necesario realizar una biopsia del tumor antes de ofrecer una cirugía del páncreas. Es en base a los estudios diagnósticos que el médico especialista podrá entonces  determinar en qué etapa se encuentra la enfermedad y así establecer un pronóstico y un eventual tratamiento médico.

El tratamiento del cáncer de páncreas es bastante complejo y por lo tanto es importante que las decisiones se tomen en un ambiente multidisciplinario mediante el cual se pueda establecer un manejo individualizado para el paciente en turno. Cuando el cáncer se encuentra en etapas tempranas, este se puede curar con una combinación de tratamientos que incluyen cirugía y quimioterapia. Una parte importante de la atención del cáncer cuando está localizado es determinar si es posible operar al tumor y si se puede de esta manera lograr retirarlo por completo sin dañar las estructuras adyacentes. Un cirujano oncólogo es quien mejor capacitado está para hacer esta determinación. La cirugía que se requiere para retirar el cáncer de páncreas es una de las más grandes y complejas que existen y para la cual es conveniente buscar las mejores condiciones posibles.  La quimioterapia se usa antes o después de la cirugía dependiendo de las circunstancias del caso. La radioterapia puede ayudar a evitar que el cáncer regrese en el lecho quirúrgico.

 

En muchas ocasiones, sin embargo, el cáncer de páncreas se va a diagnosticar en una etapa avanzada y en la cual no es posible curarlo, ya sea porque se trata de un tumor muy grande o porque existen metástasis (depósitos de cáncer en otra parte del cuerpo). Las metástasis de cáncer de páncreas ocurren con mayor frecuencia en los ganglios, el hígado o los pulmones. En estas ocasiones, los objetivos del tratamiento oncológico ya no son curativos, si no que se enfocan en prolongar la vida y en otorgar la mejor calidad de vida posible. La quimioterapia y la radiación se utilizan con relativo éxito para este propósito. Los cuidados paliativos son una parte esencial del manejo de muchos pacientes con cáncer de páncreas que no tienen la posibilidad de curarse. Los síntomas que más frecuentemente requieren atención son el dolor, la ictericia, y la obstrucción intestinal.

 

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